La cocina de Rubén Arnanz es puro arte, pero sin dejar de lado la gastronomía tradicional ni sus ingredientes más carismáticos, hegemónicos y tradicionales a lo largo de toda su historia.  Su paso por las bellas artes tiene una gran impronta en sus creaciones culinarias, en las que ha ido dando rienda suelta a la creatividad en su cocina de autor. 

Su  trayectoria en los fogones comenzó en el afamado Restaurante José María de Segovia, donde se puso por primera vez la chaquetilla; posteriormente se trasladó a Madrid, donde pasó por restaurantes de gran fama, siendo el Hotel Ritz de Madrid en el que su formación se consolidó de manera clave y definitiva. Su pasión por el aprendizaje le llevó a irse al extranjero, pasando por el Ritz Londinense, Château Les Crayères (Reims) y Kabuki Wellington, entre otros. Su interés por la profesión ha sido una constante a través de los años, lo que le llevo con 27 años a dirigir la cocina del Relais & Châteaux Hotel Orfila de Madrid. Posteriormente regresó de nuevo a Segovia, con motivo de la apertura del primer Hotel Cinco estrellas en la capital del Acueducto, la del Eurostars Convento Capuchinos. Su trayectoria iba dar un giro, con el paso que dio al irse al Restaurante Villena, en el que consiguió la Estrella Michelín, uno de los galardones más considerados en el mundo de la gastronomía, y que le llevaron a una reconocida y merecida fama a través de sus creaciones en los fogones. 

Rubén Arnanz pone el foco en su cocina en las materias primas de los pequeños productores y los ingredientes locales, entre el que se encuentra nuestro Garbanzo de Valseca. Con ellos da rienda suelta a su creatividad y su buen hacer. Los aromas y las texturas toman protagonismo en su esmerada y cuidada cocina, que en la actualidad tiene el foco puesta en el establecimiento que regenta, La Fonda Ilustrada de Juan Bravo, donde su afamada cocina se ha ido curtiendo con una personalidad definida a lo largo de estos años, en los que ha recorrido los cinco continentes,  en los que ha ido adquiriendo conocimientos de otras culturas, que le han posibilitado adquirir conocimientos que le han servido para nutrirse de una base para su trabajo. Otras de sus labores, ha sido colaborar con biólogos y nutricionistas, que dejan patente su vinculación en este apasionante mundo.

En estos años, desde La Criba de Valseca no nos podemos sentir más que agradecidos por su implicación y por poner en el foco a nuestros afamados garbanzos, que tienen protagonismo en su libro ‘Ancha es castilla. Nueva cocina castellana’, en el que da un giro gastronómico a la cocina tradicional castellana con nuevas técnicas y sabores que tienen como resultado apetitosas recetas que causan sensación, y que han hecho que una cocina tradicional por antonomasia se haya reinventado de manera atractiva y digna de admiración. 

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