El programa de RTVE, España Directo, nos visitó hace unos días, para realizar un reportaje en el que pudimos dar a conocer nuestro trabajo, en un pueblo segoviano que cuenta con poco más de 200 habitantes, y que a sus habitantes se les conoce con el gentilicio ‘De Valseca: garbanceros’, ya que no se entiende esta comarca sin sus genuinos y afamados garbanzos (Marca de Garantía), y sin su delicioso y rico cocido, que tiene como peculiaridad el agua de nuestra zona, que al ser de característica caliza, aporta a la cocción de este tradicional plato un toque muy especial y diferenciador en comparación con otras elaboraciones.  

Puedes ver nuestra aparición en el programa a partir del minuto 40:10 pulsando aquí: https://www.rtve.es/play/videos/espana-directo/17-06-2021/5945061/

En el recorrido que hicimos con María Manzano, reportera del programa, nos acercamos a una de las zonas de cultivo donde está brotando la planta de garbanzo que dará, sobre el mes de agosto, el genuino y delicioso garbanzo de La Criba de Valseca. Un fruto que cuidamos con mucho mimo durante todo el proceso que empieza allá por el mes de diciembre con el arado.

El día amaneció de manera incipiente con un potente sol y con un calor en el campo que por momentos se hacía extenuante. Al fondo, en el horizonte, se iban formando nubes de evolución diurna, en una semana bastante intranquila por las tormentas. Un fenómeno meteorológico que es nuestro gran enemigo, ya que una fuerte tormenta puede echar por traste muchas ilusiones. Por suerte todo se quedó en una simple amenaza y los días se fueron asentando con alguna lluvia, pero sin llegar a mucho más. 

Una vez que llegamos al terreno, realizamos la correspondiente inspección del mismo, para ir quitando las malas hierbas y hacer que la planta del garbanzo crezca en libertad. También explicamos en el reportaje cómo se realiza la cosecha. Cómo antaño se realizaba a mano y ahora mediante una máquina cosechadora, que facilita mucho el proceso de trabajo. Esta cosecha es ya la tercera con Marca de Garantía. 

Las matas ahora mismo tienen mucha flor. Las flores pasarán a vainas, para madurar y, posteriormente, los rayos del intenso sol de los días de verano harán el resto del trabajo, haciéndolas pasar del verde al amarillo. 

Todo este trabajo tiene, posteriormente, un periodo de purga de nuestros garbanzos en nuestra máquina de selección, que denominamos la ‘Garbanzo terapia’, ya que los largos tiempos que pasamos aquí nos hacen pensar en muchas cosas y aislarte del mundanal ruido exterior. Esta selección la hacemos de manera muy exigente para que lleguen a todos nuestros clientes un producto óptimo. ‘La pasarela hacia la fama sólo la cruzan los mejores’ en un proceso manual arduo. 

Si nos retrotraemos a tiempos pretéritos, ese trabajo ocupaba grandes y extensas jornadas a la largo de los días.  

Y como venía siendo tradición desde nuestros antepasados, no puede faltar el cocido Valsequeño, con deliciosos productos de nuestra tierra, como del Chorizo de Segunda de nuestros amigos de Valserra, que da un sabor inconfundible a este manjar tradicional que va pasando de generación en generación. En tiempo pretéritos, las mujeres lo elaboraban y lo acercaban a las tierras, para que los maridos, en plena faena del trabajo, tuviesen el sustento ante tan arduo trabajo en la cosecha. Tiempos que nos llenan de nostalgia y de grandes emociones. 

El afamado Cocido Valsequeño lleva los siguientes ingredientes:

  • 300 g de garbanzos de La Criba de Valseca
  • 200 g de morcillo
  • 100 g de espinazo
  • Una punta de jamón
  • 4 trozos de tocino
  • 2 bolas de relleno
  • 200 gramos de chorizo de Segunda de Valserra

Para su elaboración, se ponen en remojo los garbanzos la noche anterior en agua templada. El siguiente paso en el día de la elaboración, es colocar todos los ingredientes en un puchero en agua templada y se realiza una cocción con una duración de 2 horas. Si se cocina en olla express, se realizaría a fuego medio, y la duración de cocción rondaría la hora. 

En la recogida del garbanzo se hacía el ‘cocido valsequeño’ todos los días y se llevaba hasta allí para reponer fuerzas. Incluso lo comían para cenar, debido a la alta intensidad de las jornadas de trabajo en el campo. 

Tradición e historia que nos dejan grandes recuerdos y emociones en nuestra retina.

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